Realizamos intervenciones arqueológicas y paleontológicas adaptadas a proyectos de obra, restauración, urbanismo y patrimonio protegido, garantizando el cumplimiento de la normativa vigente y la correcta documentación del registro arqueológico y paleontológico.
Nuestro trabajo abarca desde la redacción de proyectos técnicos hasta la ejecución en campo, el seguimiento de obra y la elaboración de informes y memorias finales exigidas por la administración competente.
Redactamos proyectos de intervención arqueológica ajustados a los requisitos de cada actuación, ya sea en obra civil, edificación, espacios urbanos o entornos patrimoniales protegidos.
Estos proyectos definen la metodología de trabajo, las fases de intervención, los sistemas de documentación y las medidas de protección del patrimonio arqueológico, sirviendo como base técnica para la autorización administrativa y la correcta ejecución de los trabajos.
Incluyen el estudio previo del entorno, análisis documental, planteamiento de sondeos o excavaciones y definición de los criterios de registro, conservación y depósito de materiales.
Elaboramos proyectos de intervención paleontológica orientados a la identificación, protección y documentación de restos paleontológicos detectados en el marco de una obra o actuación sobre el terreno.
Estos proyectos establecen los protocolos de actuación ante hallazgos, los sistemas de extracción y conservación de los restos, así como la documentación técnica necesaria para su correcta gestión y posterior informe a la administración.
Nuestro enfoque garantiza la protección del patrimonio paleontológico sin interferir innecesariamente en el desarrollo del proyecto constructivo.
Realizamos seguimiento y control arqueológico en obra durante las fases de movimiento de tierras y ejecución, supervisando los trabajos para detectar, documentar y evaluar posibles restos arqueológicos o paleontológicos.
Este servicio permite compatibilizar el desarrollo de la obra con la protección del patrimonio, minimizando riesgos, retrasos y conflictos administrativos. En caso de hallazgos, se actúa conforme a los protocolos establecidos, documentando el registro y asesorando al promotor y a la dirección facultativa.
El seguimiento arqueológico es una herramienta clave para garantizar el cumplimiento legal y la continuidad de los trabajos.
Llevamos a cabo actuaciones arqueológicas y excavaciones en yacimientos, incluyendo sondeos, catas y excavaciones extensivas, tanto en contextos preventivos como en proyectos de investigación o conservación.
Los trabajos se desarrollan siguiendo criterios científicos y técnicos, con una documentación exhaustiva del registro arqueológico mediante sistemas gráficos, fotográficos y digitales.
Cada actuación finaliza con la elaboración de la memoria de intervención, garantizando la correcta interpretación, conservación y puesta en valor del patrimonio documentado.
Cada intervención se desarrolla siguiendo una metodología estructurada, diseñada para garantizar el rigor científico, el cumplimiento normativo y la correcta integración de los trabajos en el desarrollo de la obra o proyecto.
Las fases habituales de una intervención arqueológica o paleontológica incluyen:
Estudio previo y análisis documental del entorno y de los antecedentes patrimoniales.
Redacción del proyecto de intervención, definiendo metodología, alcance y medidas de protección.
Autorización administrativa por parte del organismo competente en materia de patrimonio.
Ejecución en campo, mediante seguimiento arqueológico, sondeos o excavaciones.
Documentación y registro del hallazgo arqueológico o paleontológico.
Redacción de informes y memorias finales, con validez administrativa.
Este enfoque permite compatibilizar la protección del patrimonio con el avance del proyecto constructivo.
Un proyecto de intervención arqueológica o paleontológica incluye toda la documentación técnica y los trabajos necesarios para cumplir con la normativa y garantizar una actuación correcta sobre el patrimonio.
De forma general, el proyecto contempla:
Estudio histórico y arqueológico del ámbito de actuación.
Definición de la metodología de trabajo y de las fases de intervención.
Planificación de sondeos, excavaciones o seguimiento arqueológico, según el caso.
Sistemas de documentación gráfica, fotográfica y digital.
Criterios de conservación y protección del patrimonio.
Elaboración de informes técnicos y memorias de intervención exigidos por la administración.
El resultado es una documentación clara, rigurosa y válida para promotores, técnicos y organismos públicos.
Apostamos por el rigor técnico, la claridad documental y un acompañamiento cercano durante todo el proyecto.
Una intervención es obligatoria cuando una obra o actuación se desarrolla en un área con protección patrimonial, en un entorno con riesgo arqueológico o cuando así lo establece la normativa autonómica o municipal. En muchos casos, la administración exige un estudio previo o un seguimiento arqueológico antes de conceder la licencia de obra
El proyecto de intervención define la metodología, el alcance y las fases de los trabajos arqueológicos o paleontológicos, y es el documento que se presenta para su autorización administrativa.
El seguimiento arqueológico es la supervisión técnica durante la ejecución de la obra, controlando los movimientos de tierra y documentando posibles hallazgos.
No necesariamente. Cuando el trabajo está bien planificado, la intervención arqueológica se integra en el calendario de obra. En caso de hallazgos, se aplican los protocolos establecidos para documentarlos y resolver la situación con la administración, minimizando retrasos y riesgos.
Al finalizar los trabajos se entrega la memoria de intervención arqueológica o paleontológica, que incluye la descripción de los trabajos realizados, la documentación gráfica y fotográfica, el análisis del registro y las conclusiones técnicas exigidas por la administración competente.
Habitualmente, el servicio debe ser contratado por el promotor de la obra, aunque en muchos casos se gestiona en coordinación con el estudio de arquitectura, la dirección facultativa o la empresa constructora.
Lo más recomendable es hacerlo antes de iniciar la obra, durante la fase de proyecto o solicitud de licencia. Esto permite detectar posibles afecciones patrimoniales con antelación y planificar correctamente la intervención, evitando imprevistos y retrasos posteriores.